Actuar es como bajarte los pantalones

10 mayo, 2016  por Rita Lorenzo
0


“Actuar es como bajarte los pantalones; expones tu intimidad” esta frase que se le atribuye al gran actor norteamericano Paul Newman, es la frase más gráfica y que mejor define, en mi opinión, la labor del actor o actriz, ya sea profesional o amateur.

Este no es un artículo sobre el actor, lo cual sería bastante interesante, puesto que era para mi uno de los actores que realmente representan este oficio, sino más bien es una reflexión sobre esta frase y lo que he ido observando en mi misma como actriz, en mis compañeros de aprendizaje, en actores con gran bagaje en la profesión y en amigos, amigas, alumnos y alumnas aficionados al teatro y que se han expuesto alguna vez a este acto tan peculiar de subirse a un escenario, un lugar que da vértigo, miedo, pánico… pero que produce una sensación adictiva ¿Por qué será? La respuesta tiene una parte más científica: la segregación de adrenalina; y otra más emocional: la gran satisfacción que produce superar un miedo.

Y es que, hacer teatro es ante todo un acto de valentía.

En una sociedad como la nuestra, en la que no está bien visto ser sincero, no está bien visto mostrar tus sentimientos, no está bien vista la naturalidad… en una sociedad en la que tienes que esforzarte en fingir continuamente, en la que tienes que estar siempre con una máscara puesta… nos resulta extremadamente difícil exponernos, exponer nuestra intimidad, nuestro verdadero “yo”, quitarnos ese disfraz social para, simplemente, mostrar nuestro lado humano.

Es la gran paradoja de la actuación, nos resulta difícil mostrar a los demás lo que a todos nos sucede.

 

Resulta que todos tenemos miedos, resulta que todos tenemos traumas, que todos tenemos secretos, que a todos nos han sucedido cosas vergonzosas, que todos hemos sentido ira, ansiedad, alegría, aburrimiento, confusión, desasosiego, culpa, deseo…en fin…resulta que somos humanos, y sentimos cosas porque estamos vivos, y nos empeñamos en esconder ese lado humano, en esconder nuestros defectos, o lo que nos hacen creen que son defectos cuando muchas veces son las mejores de nuestras virtudes, lo que nos hace únicos y maravillosos.

En nuestro día a día tenemos que hacer un esfuerzo extra para ocultar nuestras emociones, no sólo por la superficialidad de nuestra sociedad, sino también por un mecanismo de defensa que nos ayuda a ocultarnos con el fin de que no nos hagan daño, algo que vamos aprendiendo a medida que nos hacemos adultos; por eso la actuación tiene mucho de reencuentro con nuestro lado más infantil, inocente y natural. Debemos aprender a desprendernos de todo ese esfuerzo y liberarnos de esa carga. Debemos aprender a desenmascarar esa “fachada” necesaria para la vida pero inútil para el teatro. Y sobre todo, y quizás lo más difícil, debemos aprender a confiar en “el otro”.

Es por todo ello que sentimos vergüenza y miedo al subir a un escenario, porque al subir a un escenario expones tu intimidad, y nada nos asusta más que mostrarnos a nosotros mismos.

Yo, que soy idealista, pienso que sería maravilloso que cambiásemos como sociedad, que dejemos de juzgar al prójimo y a nosotros mismos y que supiéramos ver y transmitir nuestro interior de forma natural. Mientras esto suceda o no…siempre nos quedará el poder de la reflexión, con ello nos comprendemos más a nosotros mismos y a los demás y es el primer paso para cambiar como individuos.

Así que ya lo sabes…tener miedo es normal, de ti depende el enfrentar esos miedos. Y te aseguro que enfrentarlos y superarlos es una sensación única, liberadora.

Si te has subido alguna vez a un escenario, no lo dudes, eres una persona valiente.

En mi proceso de aprendizaje profesional me volví muy exigente conmigo misma y con los demás; a cualquier espectáculo que presenciaba le exigía una alta calidad en todos los sentidos: actoral, escenográfico, musical, etc. Esta es una fase por la que pasas al estudiar la carrera de Arte dramático, más adelante os hablaré sobre ello. Después vas cambiando, vas pasando por diferentes fases.

Ahora, una vez alejada de la revolución interna que supone estudiar esta carrera, puedo observar y reflexionar sobre diferentes aspectos del mundo actoral, desde un punto de vista más sosegado, distante y quizás más realista y humanista.

Ahora, puedo decir que cualquier persona que se suba a un escenario, sea del tipo que sea: ya sea en un aula, en un teatro o en plena calle, merece todos mis respetos, me guste o no lo que esté haciendo, esa persona es una valiente.

Por eso, ahora valoro mucho más el esfuerzo físico y emocional que supone realizar un espectáculo o ejercicio teatral.

¿Y tú? ¿Qué sientes al subirte a un escenario?

 

 

 




Rita Lorenzo
Veo teatro porque me gusta que me hagan sentir. Hago teatro porque me gusta descubrir los secretos del ser humano como sociedad y como individuo.




Artículo anterior
Agatha Christie´s 10 negritos
Artículo siguiente
Risa o muerte





Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *